PRONUNCIAMIENTO DEL GENERAL URQUIZA (01/05/1851)

PRONUNCIAMIENTO DEL GENERAL URQUIZA. El 1º de mayo de 1851, el Gobernador de Entre Ríos, general JUSTO OSÉ DE URQUIZA, luego de casi dieciséis años de servir a las órdenes de JUAN MANUEL DE ROSAS, anuncia su ruptura con éste, por medio de un decreto conocido por la historia como “El Pronunciamiento de Urquiza”. Primeras señales del rompimiento. Mientras ejercía como gobernador de Buenos Aires, JUAN MANUEL DE ROSAS, acostumbraba a elevar anualmente a la Legislatura de Buenos Aires y a las provincias, la renuncia de su cargo, y éstas, cumpliendo con un mero formulismo, pedían a Rosas que continuara conservando las facultades de ejercer la representación nacional en las relaciones exteriores de la república, que le habían sido otorgadas en 1831, por medio del “Pacto Federal”.. En 1850, al elevarla nuevamente, Buenos Aires anunció que Urquiza había contestado el tenor de práctica, pero el 5 de enero de 1851, el periódico “La Regeneración”, que aparecía en la localidad entrerriana de Concepción del Uruguay, publicó un artículo titulado “El año 1851”, afirmando que dicho año se llamará en esta parte de América, el año de la Organización”, agregando que “…. El principio de un sistema federal, consagrado por la victoria, quedará consolidado en una Asamblea de delegados de los pueblos”. Era evidente que el país ansiaba organizar sus instituciones y el artículo produjo sensación en todos los medios políticos. Varios personajes trataron de que URQUIZA desagraviara a ROSAS, porque consideraba que ese artículo podría desagradarle. La contestación de URQUIZA, asegurando que la prensa de Entre Ríos no dependía de su gobierno, aunque participaba del deseo de ver la República definitivamente arreglada”, presagiaba lo que ya estaba pensando: desprenderse del círculo rosista (al que había pertenecido por más de 16 años) y expresarse como un nuevo líder del país que se avecinaba. Mientras en los círculos allegados a ROSAS, ya se hablaba de “traición”, el 5 de abril de ese año, URQUIZA dirigió una circular a los gobernadores de las provincias, exhortándolos a aceptar la renuncia que periódicamente presentaba el gobernador de Buenos Aires y que era costumbre rechazar. Al llegar a sus manos, la nota en que se le comunicaba haber recibido en Buenos Aires su adhesión, el 1º de mayo de ese año, Urquiza contestó, atribuyendo a “ una involuntaria distracción del ministro de Relaciones Exteriores de Buenos Aires, la interpretación muy diversa al verdadero espíritu de su nota primitiva”, declarando, al mismo tiempo, “que es la voluntad de la provincia entrerriana reasumir el ejercicio de los altos derechos y prerrogativas delegadas en el encargado de las relaciones exteriores de la nación, quedando de hecho y derecho en la aptitud de entenderse directamente con los demás gobiernos del mundo, hasta que, reunido el Congreso General Constituyente de las provincias del Plata, sea definitivamente organizada la república”. Ese mismo día, en la Plaza principal de Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, ante el público y autoridades asistentes, PASCUAL CALVENTO leyó esta nota firmada de puño y letra por Urquiza, donde además expresaba “su esperanza de que las provincias hermanas y por ende sus hijos, se reconciliaran al amparo igualitario de la Ley”. Un documento revolucionario que preanunciaba la Batalla de Caseros y la caída de Juan Manuel de Rosas y que la historia conoce como el “Pronunciamiento de Urquiza”, y que se reconoces como el origen de las instituciones argentinas y de la propia Constitución Nacional que, con sus modificaciones posteriores, aún nos rige.” JUSTO JOSÉ DE URQUIZA, que de un modo muy secreto y durante largo tiempo se venía preparando, haciendo alianzas y reuniendo los medios necesarios para levantarse contra JUAN MANUEL DE ROSAS, después de 16 años de actuar en sus filas, reniega de su militancia rosista, se alza contra el caudillo y en lo que se conoce como “Pronunciamiento de Urquiza”, expresa que – “es tiempo de apagar el fuego de la discordia entre los hijos de una misma revolución, herederos de una misma gloria, y extender un denso velo sobre los pasados errores para uniformar la opinión nacional contra la verdadera y única causa de todas las desgracias, atraso y ruina de los pueblos confederados del Río de la Plata”. A continuación abolió el lema de ¡Mueran los salvajes unitarios!, substituyéndolo por el de ¡Mueran los enemigos de la organización nacional! y luego hizo constar “solemnemente, a la faz de la República, de la América y del Mundo, que en vista de que la actual situación física en que se hallaba el Excelentísimo señor gobernador y capitán general de la provincia de Buenos Aires, brigadier JUAN MANUEL DE ROZAS, no le permitía por más tiempo continuar al frente de los negocios públicos, dirigiendo las relaciones exteriores y los asuntos de paz y guerra de la Confederación Argentina; que con repetidas instancias había pedido a la Honorable Legislatura de aquella provincia (Buenos Aires) se le exonerase del mando supremo de ella, comunicando a los gobiernos confederados su invariable resolución de llevar a cabo la formal renuncia de los altos poderes delegados en su persona por todas y cada una de las provincias que integran la República”. “Que reiterar al general Rosas las anteriores insinuaciones para que permaneciere en el lugar que ocupaba, era faltar a la consideración debida a su salud y cooperar también a la ruina total de los intereses nacionales que él mismo confesaba no poder atender con la actividad que ellos demandan; que era tener una triste idea de la ilustrada, heroica y célebre Confederación Argentina el considerarla incapaz, sin el general Rosas a la cabeza, de sostener sus principios orgánicos, crear y fomentar instituciones tutelares mejorando su actualidad y aproximando su porvenir glorioso, reservado en premio a las bien acreditadas virtudes de sus hijos”.

Transcribimos a continuación un texto del doctor Juan José Cresto, Presidente de la Academia Argentina de la Historia, por considerar necesaria su lectura, para comprender en su real dimensión este acontecimiento de nuestra Historia: “A través de ese documento, Urquiza fijaba su posición política y se enfrentaba a Rosas. No era fruto de una improvisación ni de un espontaneo sentimiento de rebelión, sino el resultado de un largo desarrollo político, militar y hasta personal. El texto, que conservaba las formas legales, decía: “Que es voluntad del pueblo entrerriano reasumir el ejercicio de las facultades inherentes a su territorial soberanía delegado (hasta ahora) en la persona del Excmo. Señor Gobernador y Capitán General de Buenos Aires, para el cultivo de las Relaciones Exteriores y dirección de los negocios generales de Paz y Guerra de la Confederación Argentina, en virtud del Tratado Cuadrilátero de las provincias litorales del 4 de enero de 1831″. “En síntesis, Entre Ríos se retiraba del Pacto Federal firmado veinte años antes, porque no se daba cumplimiento a sus cláusulas. El artículo 16 de dicho Tratado, al que se habían incorporado más tarde las restantes provincias de la Confederación, exigía que se reuniera un Congreso Constituyente cuando el país estuviera en paz. Y el país ya lo estaba: Rosas había aplastado todos los levantamientos interiores de manera cruel y había llegado a acuerdos con las potencias extranjeras. No obstante, ni reconocía la independencia del Paraguay, ni permitía la libre navegación de los ríos, por lo que ahogaba todo el comercio del interior y además, desde 1843, uno de sus generales, Manuel Oribe, al mando de tropas argentinas y uruguayas, asediaba la pequeña ciudad de Montevideo, que por su épica defensa fue llamada “La Nueva Troya” por Alejandro Dumas. Tampoco quería reunir un Congreso ni oír voces disidentes, y expresó y reiteró, aun en el exilio, que era enemigo de cualquier “cuadernito que llaman Constitución”. Era su convicción o su interés, y se mantuvo firme y constante en esa opinión.” “El Pronunciamiento fue redactado por el secretario de Urquiza, el joven abogado santafecino Juan Francisco Seguí, en la noche anterior, pero respondía ya a una política del gobernador, de dar al país una carta constitutiva, instituciones nacionales y sobre todo, nacionalizar la Aduana de Buenos Aires, que era la única verdadera fuente rentística y cuyo producto, con Rosas, quedaba para beneficio exclusivo de su provincia, con excepción de algunas migajas que establecía la ley de 1835. Entre Ríos sufría las consecuencias del inicuo sistema. Por eso, el Pronunciamiento, aunque era un documento mesurado, entrañaba toda una declaración de guerra. Ya con anterioridad, con fecha 5 de abril de 1851, Urquiza había enviado a las provincias una circular donde expresaba claramente sus opiniones, cuando aceptaba la renuncia que año tras año presentaba Rosas ante la Legislatura, so pretexto de fatiga, en espera de una laudatoria continuación de su cargo. No era fácil enfrentar el poderío de la provincia de Buenos Aires. Todos aquellos que lo habían intentado habían fracasado en diferentes épocas y escenarios (los Libres del Sud, Lavalle, Paz, Lamadrid, Ferré, los Madariaga, Fructuoso Rivera, las provincias del Norte, etcétera)”. “Urquiza esperó largos años hasta contar con la ayuda de Corrientes a través de su amigo, el nuevo gobernador, coronel Valentín Virasoro. Inició conversaciones con los sitiados de Montevideo y con el Imperio de Brasil, que participarían con fuerzas auxiliares, y firmó con ellos acuerdos diplomáticos, pero posteriores al 1º de mayo de 1851. Para la fecha del Pronunciamiento, contaba exclusivamente con sus propias fuerzas y confiaba sólo en ellas. Entre Ríos era la segunda provincia argentina en poderío económico y fuerza militar, merced a su liderazgo personal y a su obra de buena administración. Comenzaron a llegar, entonces, desde todos los rincones del país y desde Chile, Montevideo, Río de Janeiro y Asunción, numerosos exiliados y proscriptos, incluyendo antiguos enemigos, que se enrolaron en sus filas. El general invicto de tantos combates y batallas, el brazo fuerte que había encabezado cien cargas de caballería, que era también el padre de la educación pública de su provincia y el administrador honrado y eficiente, se ha-cía cargo de la organización nacional. Conociéndolo, se sabía que nadie estaba involucrándose en una aventura”. “En dos grandes operaciones militares, cruzó primero al Uruguay, levantó el sitio de Montevideo sin disparar un solo proyectil, y más tarde repasó el Paraná e invadió la provincia de Buenos Aires. En la batalla de Caseros, la más numerosa y de mayor magnitud que se libró en el país (54.000 hombres en el campo de batalla), tomó su capital y eliminó de la escena política al hombre que se negaba a constituir la Nación. Fue prudente y magnánimo. Su mensaje al pueblo fue claro y simple: “Ni vencedores ni vencidos. Olvido del pasado y fusión de los partidos”, que contrastaba con el de “Mueran los sal­vajes unitarios”, frase que había encabezado obligatoriamente todos los documentos oficiales”. “Caído Rosas, no quedaban instituciones. Todo había que hacerlo. Pero teníamos una historia común y el mismo impulso de querer ser argentinos. Todo se inició con esa voluntad política del Pronunciamiento”.

3 Comentarios

  1. Anónimo

    Hola me piden un documento de la fecha.. alguien me diría uno????

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  2. Dalma

    Una pregunta Que significa el pronunciamiento de Urquiza. Cuando dice “El pronunciamiento del primero de mayo, que hice a las margenes del uruguay tuvo su cumplimiento el dia 3 de febrero a orillas del plata” !!!!!!! Y que llamamiento hace al final !? Agradeseria mucho que me ayuden. Muchas gracias !

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    1. Horacio

      Señorita Dalma: El llamado Pronunciamiento de Urquiza expresaba su desacuerdo con la presencia de Juan Manuel de Rosas en el Gobierno y declaraba su decisión de enfrentarlo (después de 16 años de actuar en sus filas, reniega de su militancia rosista, se alza contra el caudillo y en lo que se conoce como “Pronunciamiento de Urquiza”, expresando que – “es tiempo de apagar el fuego de la discordia entre los hijos de una misma revolución, herederos de una misma gloria, y extender un denso velo sobre los pasados errores para uniformar la opinión nacional contra la verdadera y única causa de todas las desgracias, atraso y ruina de los pueblos confederados del Río de la Plata”. A continuación abolió el lema de ¡Mueran los salvajes unitarios!, substituyéndolo por el de ¡Mueran los enemigos de la organización nacional! y luego hizo constar “solemnemente, a la faz de la República, de la América y del Mundo, que en vista de que la actual situación física en que se hallaba el Excelentísimo señor gobernador y capitán general de la provincia de Buenos Aires, brigadier JUAN MANUEL DE ROZAS, no le permitía por más tiempo continuar al frente de los negocios públicos, dirigiendo las relaciones exteriores y los asuntos de paz y guerra de la Confederación Argentina; que con repetidas instancias había pedido a la Honorable Legislatura de aquella provincia (Buenos Aires) se le exonerase del mando supremo de ella, comunicando a los gobiernos confederados su invariable resolución de llevar a cabo la formal renuncia de los altos poderes delegados en su persona por todas y cada una de las provincias que integran la República”. “Que reiterar al general Rosas las anteriores insinuaciones para que permaneciere en el lugar que ocupaba, era faltar a la consideración debida a su salud y cooperar también a la ruina total de los intereses nacionales que él mismo confesaba no poder atender con la actividad que ellos demandan; que era tener una triste idea de la ilustrada, heroica y célebre Confederación Argentina el considerarla incapaz, sin el general Rosas a la cabeza, de sostener sus principios orgánicos, crear y fomentar instituciones tutelares mejorando su actualidad y aproximando su porvenir glorioso, reservado en premio a las bien acreditadas virtudes de sus hijos”. En cuanto a sus dudas acerca de la frase ““El pronunciamiento del primero de mayo, que hice a las margenes del uruguay tuvo su cumplimiento el dia 3 de febrero a orillas del plata” !!!!!!!, no se de qué se trata, pues no lo encontramos en nuestro texto. Finalmente creo que será válido interpretar que con este Pronunciamiento, intentaba que las provincias le quitaran el derecho de manejar los asuntos del Estado, tanto en el interior como en el exterior e instaba a la desobediencia.

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