EL CANDOMBE (1813)

Danza africana que los afrodescendientes bailaban en Buenos Aires los domingos y los días especiales de fiesta y que perduró como costumbre, muchas veces prohibida, hasta fines del siglo XIX, cuando los negros, practicamente desaparecieron de Buenos Aires, como grupo étnico y cultural. JUAN MANUEL DE ROSAS y su hija MANUELITA, fueron quizás quienes más se sintieron identificados con esta danza y sus cultores, y a menudo asistían a los “candombes” que se llevaban a cabo en el “barrio Mondongo”, donde los negros los recibían con honores y afecto.

El apogeo de la trata de negros, llegó algo tardíamente al Río de la Plata. Hacia mediados del siglo XVIII esta innoble actividad seguía depositando su doliente carga en los puertos de Buenos Aires y de Montevideo y data de ese entonces, una amplia información acerca de las costumbres de la población afrodescendiente que habitaba estos territorios.

De esa época, sabemos por ejemplo que la procesión de Corpus realizada en Montevideo en 1760 contó con la intervención de comparsas de esclavos africanos autorizados por el Cabildo de Buenos Aires, que más tarde, no siempre mostró igual condescendencia: recordemos que en 1807 prohibió los bailes que se llamaban “tambos” o “tangos” por razones de moralidad pública, criterio que parece era compartido por toda la sociedad. Algunos viajeros, en sus relatos,  destacaban el aspecto lascivo de ciertas figuras de estas danzas, que bailaban los grupos formados conforme a las “naciones” africanas de origen.  “Se emulan unos a otros en la indecencia”, decían. Y sin duda, deberían ser reuniones muy bullangueras que llegaban al frenesí, revelando el sustrato religioso y ritual de esas danzas negras, que solían culminar en escenas de trance.

Sabemos también que durante el segundo sitio de Montevideo (20 de octubre de 1812), dispuesto por el Segundo Triunvirato, los negros esclavos, se reunían en determinados recintos donde así los vio el poeta oriental FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA: “En tanto se miraba la casa de los negros, que brillaba con hogueras y luces, y se oía  el rumor de sus bailes y de sus gritos de  alegría, demostración notoria de la nueva feliz de una victoria”.

Acudían a estos bailes, como a la más auténtica expresión de sus sentimientos, como lo demuestra que más tarde,  celebraron públicamente, batiendo sus tambores y contorsionando sus cuerpos,  el bando patriota que declaraba la abolición de la esclavitud y las fiestas mayas de 1816. Al mismo Acuña de Figueroa se le atribuye un “canto patriótico de los negros, celebrando a la ley de libertad de vientres y a la Constitución”,  en cuyo primer verso se usa por primera vez, según LAURO AYESTARÁN,  la palabra “candombe”: “Compañelo al candombe pita pango e bebe chicha.. . tuio canta, tuio grita. ..”

Las descripciones más completas, como la de ISIDORO DE MARÍA, o testimonios calificados como el de MARCELINO BOTTARO, escritor uruguayo de raza negra, o apuntes gráficos tomados del natural, como los muy apreciados de PEDRO FIGARI, que son de época más reciente, pero que recogen una rica información del auge del candombe, entre el primero y el último cuarto del siglo XIX, período al que le sigue un periodo de falseamiento de sus auténticos valores y características, típicos de las comparsas carnavalescas que sobreviven hasta nuestros días.

Los personajes
El excelente estudio de LAURO AYESTARÁN es la mejor guía para sintetizar las principales características del candombe.”Se organizaba preferentemente en torno del día de Reyes. Quienes se consideraban descendientes de los grupos tribales africanos, adornaban sus respectivas casas  y allí se reunían bajo la autoridad, tan pomposa como efímera, del Rey” y la “Reina”, a quienes acompañaba el Príncipe”.  Los personajes animadores de la fiesta eran: el “Escobillero, especie de bastonero, cuya insignia era una escobilla que manejaba con destreza de prestidigitador y el Gramillero”, un personaje que usa yuyos medicinales para supuestas curas, que transporta en un valijín y que junto con el sombrero de copa, la levita negra y el bastón que lleva, exaltan  su dignidad de curandero. El resabio de arcaicas motivaciones religiosas, se asocia, por sincretismo, con la devoción a San Benito de Palermo, cuya infaltable imagen negra, domina el conjunto.

El baile conocido como “candombe”, se inicia con la entrada de este cortejo a la pista. Luego hombres y  mujeres, en filas enfrentadas, ceden al ritmico hechizo de los tambores, baten palmas, avanzan y simulan besarse y chocan los  vientres. Y esta “ombligada”  es la que ha cimentado su fama de baile escandaloso. El Escobillero y el Gramillero entran al ruedo y todos los bailarines forman la “rueda”,  como anuncio de que llega el entrevero” final, un frenético espectáculo, proclive al desenfreno total. El marco musical, capaz de hacer estallar el entusiasmo atávico de los negros y desatar sus aptitudes rítmicas, eran el tambor, el tamboril y el “grande”, llamado “macú”, percutido  con prodigiosa destreza  por los ejecutantes. Otros instrumentos, como las “mazacallas” (una especie de maracas) o las marimbas, actuaban como complemento.

El candombe degeneró hacia fines de siglo. Se diluyó el sentido religioso que  daba fuerza a la danza ancestral. Perdió vigencia la función social que tenía: unir a los esclavos en su lucha por la liberación o en sus afanes para amalgamar los grupos de ascendencia africana. En Buenos Aires, por ejemplo,. donde tuvo características propias, se tiñó en ciertas épocas,  de matices políticos y por fin, las comparsas car­navalescas modernas, apenas permiten captar, en su decaído dinamismo, la tensión artística, el fervor ritual y el vigoroso mensaje de antepasados africanos, que daban vida y espíritu al memorable “Candombe de la Patria Vieja”.

2 Comentarios

  1. Daniel Otero

    Quisiera recibir material acerca del candombe argentino. En muchos sitios de iternet sòlo està el uruguayo. Es una pena que no reciba la difusiòn que merece y necesita. Soy docente de mùsica y enseño candombe argentino siempre, no sòlo en fechas patrias. Pero muchos alumnos lo desconocen. Algunos, ni saben que Argentina fue esclavista.

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    1. Horacio (Publicaciones Autor)

      Señor Daniel Otero: Disculpe la demora. Problemas de salud me impidieron responderle antes. He tratado de encontrar ,material referido al candombe en la República Argentina y como ha sido mucho lo que encontré, me permito orientarlo hacia diversas páginas web que tratan satisfactoriamente el tema y por sobre todo a la Revista Todo es Historia, que lo ha tratado en varias oportunidades (en su edición de abril del 1000 especialmente). Espero que encuentre allí lo que busca.

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